Las historias de vida de los pobladores del departamento de La Guajira, en el extremo norte del país, no han estado exentos de padecer desplazamientos y abandono de tierras en razón del conflicto armado. Ahora esperan que, con los recursos que se invierten en la implementación del Acuerdo de Paz, ese pasado se supere y transiten por las sendas del progreso.
David García Mejía, víctima del conflicto armado en Fonseca, uno de los municipios de ese departamento fronterizo priorizado en los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), hizo parte de la formulación de iniciativas con las que las comunidades quieren retomar sus vidas, pero no olvida el pasado que atormentó a su familia, especialmente a su padre, quien se dedicaba a la ganadería y tuvo que dejar atrás todo lo que consiguió producto de su esfuerzo.
“Le tocó irse hasta del municipio de Fonseca para salvar su vida porque el Frente 59 de las Farc lo amenazó, a nosotros los familiares también nos tocó abandonar todas las tierras que tenía mi padre por allá hasta ahora, después del 2016, que regresamos con el proceso de paz. Volvimos a ingresar a las tierras, a comenzar de cero nuevamente”, recordó.






