25 noviembre, 2020

Las nuevas realidades de la educación superior

Para el docente de la Universidad del Magdalena, Iván Sánchez Fontalvo, se debe comprender lo que significa el Magdalena, La Guajira y el Cesar como un territorio socioecológico y sociocultural amplio, que a la vez tiene muchas características en el plano poblacional y ambiental que rompen con los esquemas de coordenadas geográficas.

La pandemia cambia esa mentalidad que el profesor es el único conocedor que imparte la clase y que en el proceso de enseñanza-aprendizaje el estudiante tiene un mayor protagonismo. 

Foto: Joaquín Ramírez/EL PILÓN.

Expertos en educación disertaron a través de un conversatorio live del diario EL PILÓN sobre las nuevas realidades de estudiantes y docentes de universidades, en el marco de la pandemia por la covid-19.

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“La pandemia visibiliza eso que se denomina como ‘docencia centrada en el docente’ y que debe ser reflexionada en la ‘docencia centrada en el estudiante’ en escenarios de aprendizajes activos. La pandemia señala las inequidades en todos los aspectos; no solamente del acceso a la universidad, sino también de las condiciones socioeconómicas y socioafectivas de muchos estudiantes que requieren respuestas estructurales. También nuestra dependencia de contenido y por lo mismo exige construcción de conocimientos de la región, aprender sobre nuestras múltiples diversidades y cómo se hace transferencia de esos conocimientos”, enfatizó la vicerrectora académica de la Universidad Nacional, sede La Paz, Marcela Camacho.

Añadió que aquí se pone en evidencia que la transmisión de conocimientos no es suficiente para garantizar el aprendizaje del otro, donde se enfatiza la responsabilidad por parte del que aprende y el que debe generar nuevos espacios de aprendizajes.

Se rescata la solidaridad que muchas universidades tuvieron con los estudiantes al facilitar datos de internet y equipos; es una nueva forma de asociarnos en estos escenarios. Es claro que también debería considerarse el derecho a la conectividad para tener herramientas que les permitan a las personas aprovechar estos espacios remotos que hemos tenido que construir durante la pandemia”, aseveró.

Para el docente de la Universidad del Magdalena, Iván Sánchez Fontalvo, se debe comprender lo que significa el Magdalena, La Guajira y el Cesar como un territorio socioecológico y sociocultural amplio, que a la vez tiene muchas características en el plano poblacional y ambiental que rompen con los esquemas de coordenadas geográficas, de límites materiales y formales, que invitan a espacios más simbólicos y de contextos culturales.

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Esto quiere decir que es una concepción emergente de educación superior de una perspectiva alternativa como tejido y finalidad para la formación de profesionales y de investigadores que impulsen el desarrollo y el buen vivir de los territorios situados donde se desenvuelven y pueden generar gestión de conocimientos”, manifestó.

El decano de la Universidad Sergio Arboleda de Santa Marta, Hernán Andrés Palacios Cuenca, expresó: “Hay que centrarnos en cómo aprende hoy en día el estudiante y centrarnos en los aspectos pedagógicos. La pandemia nos obligó a ir a las didácticas digitales y hemos evidenciado que estamos cambiando esa mentalidad que el profesor es el único conocedor que imparte la clase y que en el proceso de enseñanza-aprendizaje el estudiante tiene un mayor protagonismo. Aquí la innovación y el cambio hacia un modelo de aprendizaje a lo largo de la vida es lo que estamos viendo como gran parte de la enseñanza de este tiempo en que hemos estado confinado, con cierto grado de salida o trabajo desde casa, que exige habilidades particulares, donde la conectividad es clave”.

Por su parte, la directora del programa de Licenciatura en Educación Infantil de la Fundación Universitaria del Área Andina, Yanelis Odette Yaneth, aseguró que ha quedado demostrado que los estudiantes manejaban la tecnología, pero para fines de entretenimiento, por lo que la nueva realidad de estudiar con plataformas digitales les ha costado mucho. Los exhorta a aprender más, a desarrollar esas competencias tecnológicas, pero también teniendo en cuenta que la sociedad necesita un capital humano preparado para competencias blandas, en trabajo colaborativo, que redunde en la evolución de su cultura, entorno y calidad de vida.

LA DESERCIÓN ESTUDIANTIL

A su turno, la docente de la Universidad de Cartagena, Ana Julia Bozo de Carmona, trajo a colación que la deserción y las bajas tasas de ingreso en la educación superior colombiana son tendencias preexistentes a pesar de los esfuerzos que se han hecho desde el Gobierno nacional, de incrementar tanto el acceso como la calidad educativa, acotando que el reciente informe en el Laboratorio de Economía y de la Educación de la Universidad Javeriana señala que la cantidad de estudiantes nuevos de educación superior, aunque no se hubiera dado la covid-19, se hubiese reducido en un 12 % en el segundo semestre del 2020.

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Además, indicó que de acuerdo con el Sistema Nacional de Información de Educación Superior, entre el 2016 y el 2018 casi 100 mil jóvenes menos iniciaron su formación superior; y de acuerdo con el Ministerio de Educación alrededor del 45 % de los jóvenes que inician sus estudios superiores no terminan sus carreras.

Los investigadores hacen una proyección de un 25 % de deserción en las instituciones de educación superior colombiana, donde los estratos socioeconómicos bajos tendrán la franja más pronunciada. Se estima que 1 de 4 estudiantes abandonará su formación académica durante el segundo semestre del 2020 solo en la ciudad de Bogotá. Aunque más del 70 % de esta deserción obedece a  factores económicos, por el aumento significativo del desempleo y la pérdida del poder adquisitivo en las familias colombianas, también se han intensificado otros factores como la resistencia a seguir sus clases en modalidad virtual, la carencia de internet o computador, o porque lo estudiantes no han encontrado un lugar para sus prácticas formativas”, concluyó.

POR: ANNELISE BARRIGA RAMÍREZ/EL PILÓN
Annelise.barriga@elpilon.com.co