Noche silenciosa y mojada por la lluvia. Gotas de un hecho que dejarían marcada la por siempre la historia del género vallenato.
Todo inició en una noche de grabación, en el estudio ubicado en la carrera cuarta de Valledupar, que recientemente había adquirido Leonardo Fabio Gómez Daza, conocido artísticamente como ‘Leo’ Gómez Jr.
Era el 14 de agosto y lo único oscuro era el cielo de Valledupar. Una lluvia asomaba por las nubes. El cantante Diomedes Dionosio Díaz se presentó en los estudios de grabación muy temprano, debía cumplir la cita con ‘Leo’ Gómez quien estaba trabajando en la producción que el cantante lanzaría al mercado con el acordeón de Wilber Mendoza.











