Con la llegada de la pandemia, la reinvención empezó a ser el común denominador en las diferentes empresas de Valledupar; luego, cuando se decretó la emergencia sanitaria y el confinamiento, las empresas de mensajería empezaron a proliferarse en la ciudad. No obstante, realizar este trabajo se volvió una tarea peligrosa debido al riesgo que corren los motociclistas.
Pero, algunos recaderos han llevado su labor más allá y exceden los límites de velocidad aduciendo que cuanto más servicios hagan, mayor dinero recogerán. Así lo expresó Carlos Cortés, quien labora como mensajero independiente y como mototaxista.
“A veces toca ir más rápido porque, por ejemplo, cuando te piden un servicio y la comida se demora el cliente se molesta, por eso cuando eso pasa me toca correr el riesgo. Sé que es peligros, pero tengo que hacerlo porque después no me contratarán para seguir llevando pedidos”, aseguró el motociclista.











