La violencia no da tregua en Valledupar. En menos de una semana, la capital del Cesar registró una seguidilla de homicidios y hechos violentos que dejaron siete personas muertas en distintos sectores de la ciudad, en circunstancias que van desde ataques sicariales hasta riñas e intervenciones policiales. Mientras las familias lloran a sus seres queridos, crece la incertidumbre porque, hasta ahora, las autoridades no han revelado avances contundentes sobre las investigaciones ni capturas relacionadas con varios de estos casos.
Los hechos ocurrieron en barrios del sur, noroccidente y zonas periféricas de Valledupar, generando temor entre la ciudadanía y reforzando la percepción de inseguridad que desde hace meses viene denunciando la comunidad.
Semana sangrienta: Valledupar quedó marcada por siete muertes violentas
El primer caso fue el asesinato de un mototaxista de 30 años en el barrio San Martín, al sur de Valledupar. El crimen ocurrió en plena madrugada, cuando dos hombres en motocicleta lo interceptaron y le dispararon en repetidas ocasiones, dejándolo gravemente herido. Aunque fue trasladado al Hospital Eduardo Arredondo Daza, ingresó sin signos vitales.
Las autoridades señalaron que la víctima registraba anotaciones judiciales por hurto y lesiones personales, aspecto que ahora hace parte de las líneas investigativas. Sin embargo, hasta el momento no hay capturas ni pronunciamientos oficiales sobre los posibles responsables.
A ese hecho se sumó el homicidio del tendero Jhon Alexander Rojas Díaz, de 39 años, asesinado en medio de un presunto atraco cuando llegaba a la tienda donde trabajaba. El hombre, oriundo de San Vicente de Chucurí, Santander, fue interceptado por delincuentes cuando llevaba unas compras que había realizado en el mercado.
La escena quedó marcada por el dolor de sus familiares, especialmente el de su hermana Orfidia Rojas, quien aseguró que intentó auxiliarlo tras el disparo que acabó con su vida. “Él no cargaba oro, era un hombre sencillo”, expresó entre lágrimas, mientras pedía justicia y reclamaba mayor seguridad para la ciudad.
Crímenes con sello sicarial
La violencia armada también golpeó a la invasión Brisas de la Popa, donde fue asesinado Jhonyber Navarro Nieves, un albañil que fue hallado tendido boca abajo en plena vía pública con varios impactos de bala.
Habitantes del sector aseguraron que solo escucharon las detonaciones y minutos después encontraron el cuerpo. Según información conocida por las autoridades, el hombre tenía anotaciones en el SPOA por violencia intrafamiliar, hurto y estupefacientes.
Otro crimen que mantiene en alerta a los organismos investigativos es el de Odacir de Jesús Manga, conocido como ‘Pechi’, asesinado a la salida de un gimnasio en el barrio Manantial.
De acuerdo con las primeras versiones, el hombre fue interceptado por un sujeto en motocicleta que, tras intercambiar unas palabras con él, le disparó a quemarropa. Familiares indicaron a las autoridades que la víctima había recibido amenazas días antes del homicidio, situación que ahora es analizada por investigadores judiciales.
El ataque ocurrió a plena luz del día y frente a varias personas que frecuentaban el sector, aumentando el temor entre residentes y comerciantes del barrio.
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Riñas, persecuciones y muerte
La violencia de la semana también dejó como víctima a Edanildo Gamarra Altamar, un reconocido mecánico de Valledupar que murió luego de recibir un piedrazo en la cabeza durante una riña en el barrio Valle Meza.
El hombre permaneció varios días hospitalizado en delicado estado de salud hasta que finalmente se confirmó su fallecimiento. Videos de cámaras de seguridad se convirtieron en pieza clave dentro del proceso investigativo que adelantan las autoridades.
En otro hecho, una persecución policial terminó con la muerte de Brayan Alejandro Lago Bonilla, de 20 años, quien fue abatido tras presuntamente participar en un hurto en el noroccidente de la ciudad. Según el reporte oficial, el joven y otro hombre habrían robado a una mujer y posteriormente se enfrentaron a disparos con uniformados de la Policía, donde Lago Bonilla fue neutralizado.
El crimen que estremeció a padres de familia
Otro de los ataques que causó impacto ocurrió frente al CDI “Los Caminos de la Vida”, en el sector de Los 450 Años. Allí fue baleado Wilfredo Hernández Pélaez, conocido como ‘Will’, justo después de dejar a un menor en el centro infantil.
Testigos aseguraron que hombres armados llegaron en motocicleta y dispararon varias veces contra la víctima, generando pánico entre padres de familia y trabajadores del lugar.
Aunque alcanzó a ser intervenido quirúrgicamente, falleció horas después debido a la gravedad de las heridas.
Las autoridades indicaron que Hernández Pélaez registraba cinco anotaciones judiciales relacionadas con tráfico de estupefacientes, pero tampoco se conocen avances oficiales sobre la investigación ni sobre los responsables del atentado.
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Silencio institucional y temor ciudadano
Pese a la gravedad de los hechos y al aumento de homicidios en distintos sectores de Valledupar, hasta ahora las autoridades no han entregado resultados concretos sobre el avance de las investigaciones.
La ciudadanía cuestiona la falta de información sobre capturas, móviles esclarecidos y acciones preventivas frente a una violencia que parece extenderse sin control por diferentes barrios de la ciudad.
Mientras Medicina Legal y los organismos judiciales continúan recopilando pruebas, en las calles crece el miedo. Habitantes de sectores como San Martín, Brisas de la Popa, Manantial, Valle Meza y Los 450 Años coinciden en que la inseguridad se ha convertido en parte del día a día.
Las familias de las víctimas, por su parte, siguen esperando respuestas en medio del dolor y la incertidumbre, mientras Valledupar suma otra semana marcada por la sangre, los disparos y el luto.







