La inseguridad sigue cobrando vidas en Valledupar y encendiendo las alarmas entre sus habitantes. En menos de dos meses, tres personas han sido asesinadas y una más resultó herida en hechos relacionados con el hurto de oro, una modalidad que se ha vuelto recurrente y cada vez más violenta.
El caso más reciente es el de Jhon Alexander Rojas Díaz, tendero de 39 años, quien fue asesinado la mañana del 5 de mayo cuando regresaba de hacer compras para su negocio. Según versiones preliminares, fue interceptado por delincuentes que pretendían despojarlo de sus pertenencias y, al oponer resistencia, le dispararon, acabando con su vida en cuestión de segundos.
Su muerte ha generado profundo dolor en la comunidad donde era ampliamente conocido por su trato amable y su cercanía con los vecinos, especialmente con los niños del sector.
Este hecho se suma al de Deivi Estrada, conocido como ‘El Mono’, quien falleció luego de ser atacado por delincuentes que buscaban arrebatarle una prenda de oro en inmediaciones del colegio Prudencia Daza. A su vez, también se encuentra el caso de Aldair Andrés Mendoza Ortiz, quien murió días después de ser herido con arma de fuego durante un atraco en el barrio Don Carmelo.
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A esta racha violenta se suma el caso de un empresario, Jorge Guerrero, quien resultó herido durante el Festival Vallenato tras ser interceptado por varios delincuentes que le dispararon en una pierna para despojarlo de objetos de oro.
Pese a que las autoridades han anunciado avances en las investigaciones y la identificación de algunos presuntos responsables, los hechos continúan generando temor en la ciudadanía. La Policía Metropolitana de Valledupar mantiene vigente una recompensa de hasta 10 millones de pesos por información que permita ubicar y capturar a los implicados en estos crímenes.
Mientras tanto, crece la preocupación entre comerciantes y residentes, quienes aseguran que esta modalidad delictiva se ha intensificado, dejando no solo pérdidas materiales, sino también un saldo trágico de vidas apagadas.
El llamado de la comunidad es contundente: acciones inmediatas y resultados efectivos frente a una problemática que hoy tiene a Valledupar sumida en el miedo y el luto.







