Las últimas horas de vida que vivieron Jorge Cantillo Martínez y Duván Ovalle Quintero antes de que cayera la avioneta sobre una casa en Medellín la pasaron abrazados. Al parecer, los jóvenes, oriundos del municipio de La Jagua de Ibirico, Cesar, por miedo o instinto de supervivencia se tomaron de los brazos para afrontar la tragedia ocurrida la tarde del lunes.
No pertenecían a la misma familia, pero siempre se trataron como hermanos. Ambos hace aproximadamente diez meses partieron de La Jagua de Ibirico con otros jóvenes para prestar el servicio en la Armada Nacional.
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