Con una misa y un acto de conmemoración realizados a las afueras del Cuerpo Técnico de Investigación en Valledupar, familiares y allegados recordaron este 9 de marzo los 26 años de la desaparición de siete investigadores que se encontraban en misión oficial en zona rural del departamento del Cesar.
El hecho ocurrió el 9 de marzo del año 2000, cuando los funcionarios salieron en comisión investigativa hacia una zona ubicada entre el corregimiento de Minguillo, en jurisdicción del municipio de La Paz, y la trocha de Verdecia, en área rural de Agustín Codazzi, en la Serranía del Perijá.
La diligencia tenía como propósito realizar la exhumación del cuerpo de un vendedor de paletas identificado como Alcides Tiburcio Rivera Palencia, quien había sido asesinado y desaparecido en medio del conflicto armado.
Lea: El árbol que mantiene viva la memoria de los siete investigadores del CTI desaparecidos hace 26 años
La comisión estaba integrada por Carlos Augusto Ibarra, Danilo Javier Carrera Aguancha, Hugo Alberto Quintero Solano y Edilberto Linares Correa, adscritos a la subunidad del CTI de Codazzi; así como por Israel Alberto Roca Martínez, Mario Abel Anillo Trocha y Jaime Elías Barros Ovalle, funcionarios con sede en Valledupar.
El responsable de la misión era el investigador Edilberto Linares Correa, quien dirigía la subunidad del CTI en Codazzi y contaba con amplia experiencia investigativa tras haber trabajado anteriormente en el Departamento Administrativo de Seguridad.
Según lo conocido en el proceso, los investigadores ingresaron a la zona confiando en que contarían con apoyo de seguridad del Ejército Nacional. Sin embargo, un día antes los uniformados que permanecían en el área se habían desplazado para brindar seguridad durante la Feria Ganadera de Codazzi.
Ese mismo día, al notar que los funcionarios no regresaban, sus familiares comenzaron a alertar a las autoridades sobre la situación. Horas después se confirmó que la comisión se encontraba desaparecida.
Para la época, la región registraba una fuerte presencia de grupos armados ilegales como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, el Ejército de Liberación Nacional y estructuras paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia, que se movilizaban entre las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá.
Con el paso de los años, diversas versiones han señalado que un grupo armado ilegal que operaba en la región habría sido responsable de la retención, asesinato y posterior desaparición de los investigadores.
A 26 años de lo ocurrido, los cuerpos de los siete funcionarios aún no han sido hallados, y el caso continúa en manos del nivel central de la Fiscalía, mientras familiares y allegados mantienen viva la memoria de los investigadores desaparecidos.







