La noche del 7 de agosto terminó de luto en el departamento del Cesar. Hacia la medianoche, poco después de que concluyera la posesión del nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, la subestación de Policía del corregimiento de San Roque sufrió un atentado.
En este corregimiento, el más grande del municipio de Curumaní, se registró un ataque con explosivos que sorprendió a los uniformados de turno. El subintendente Rodelo Canchilla, quien se encontraba de guardia en ese momento, recibió el impacto del atentado.
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Minutos más tarde, la gravedad de los hechos fue corroborada por las autoridades locales. El alcalde de Curumaní, Hermes Fernando Martínez, entregó un reporte sobre lo sucedido. El mandatario confirmó que el ataque se llevó a cabo utilizando un artefacto explosivo que fue lanzado desde un dron.










