Mario José Pantoja Guerra estudia tercer semestre de derecho en la Universidad Popular del Cesar; hace año y medio fue víctima de un atraco a mano armada en el que le robaron todos sus documentos entre ellos la cédula, por lo cual puso la denuncia y gestionó un nuevo documento de identidad, pero la historia no terminó aquí: en octubre del año pasado quiso votar pero no pudo hacerlo, se dirigió a la Registraduría Municipal y le confirmaron que había perdido sus derechos políticos. Comenzó a investigar hasta que descubrió que según las autoridades era responsable de hurto calificado, cargo por el cual había sido condenado en el cuerpo de un suplantador.
Señala Pantoja Guerra que cuando revisó el expediente con su abogado, encontraron que las características de la persona que aparece identificada en el mismo, son totalmente distintas a las de él. “Es un caso de falsedad personal, de suplantación en su totalidad, dos direcciones falsas, nombre de padres falsas, lo único que colocó fue el nombre y el número de cédula, de resto las características son totalmente distintas a las mías”, señala.
A su turno, José Padilla abogado del estudiante afirma que la primera diligencia que hace un fiscal y su investigador al momento de presentarse un delito es lo establecido por la ley para individualizar e identificar a la persona implicada”.






