- El presidente Evo Morales.
LA PAZ (AP)
El gobierno de Evo Morales prepara un plan de lucha contra el narcotráfico a un costo de 59 millones de dólares en el que propone que las Naciones Unidas asuman un mayor protagonismo en este país andino, informó una autoridad.
El viceministro de Defensa Social Felipe Cáceres dijo ayer que el plan denominado “Programa país” lo presentó la semana pasada en Viena en la reunión anual de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de la ONU.
Allí se propone que la ONU “como ente internacional tenga mayor presencia en Bolivia” en la lucha contra las drogas, dijo.
En Bolivia será presentado el 24 de marzo. Incluye seis componentes con un financiamiento global de 59 millones de dólares.
Un total de 22 millones serán destinados a mejorar la producción agrícola, el acceso a la tierra para la generación de empleo y 13 millones para la lucha contra el crimen organizado y el terrorismo, explicó Cáceres en rueda de prensa.
Otros de los componentes tienen que ver con apoyo a la justicia, prevención contra el consumo de drogas y lucha contra la corrupción.
Como parte de esa tarea el gobierno impulsa una ley para interceptar llamadas a sospechosos de narcotráfico y terrorismo.
Aunque difieren en las cifras, informes de la ONU y de Estados Unidos señalan que la producción de coca y cocaína se incrementó en la gestión de Morales a pesar de los esfuerzos del gobierno.
Morales suspendió a la agencia antidroga de Estados Unidos (DEA) en noviembre de 2008 por sospechas de espionaje y anunció que no permitirá su retorno. El organismo asesoraba en acciones de inteligencia pero el propio mandatario señaló varias veces que la guerra contra las mafias es más efectiva sin la DEA.
Estados Unidos redujo su cooperación en la lucha antidroga a unos 22 millones de dólares en la presente gestión.
La semana pasada el jefe de la policía de Brasil Luis Fernando Correa advirtió de una mayor presencia de mafias internacionales en Bolivia, pero el gobierno negó esa posibilidad y aseguró que no operan los carteles mexicanos y colombianos sino intermediarios.
Tras la expulsión de la DEA, el gobierno de Morales buscó desplazar a Estados Unidos en el liderazgo de las luchas antidrogas y propuso una “regionalización” desde el bloque de naciones de Sudamérica pero la propuesta no prosperó.
Países vecinos de Bolivia, como Brasil y Argentina, reforzaron sus fronteras y cooperan con la policía boliviana para combatir el trasiego de cocaína boliviana y peruana que tiene como principal mercado a Europa vía el África occidental, según Cáceres.






