Por: Celso Guerra Gutiérrez
Especial para EL PILÓN
Joe Arroyo, pese a consolidarse como un gran cultor de la música afro caribeña, siempre demostró sus grandes dotes para incursionar en otros géneros musicales del Caribe, demostrando fehacientemente su versatilidad y prueba de ello lo puede dar la música vallenata, y su trasegar por estas tierras que siempre le brindó apoyo en sus inicios.
En 1970, los músicos del “Combo Bravo” de Cartagena, que comandaba el gran“Michí” Sarmiento, le armaron una revuelta a su director por discrepancias económicas y se fueron con su música para Barranquilla, tras este hecho bautizaron a su orquesta como “La Protesta”, grupo salsero que no tuvo mucha vida musical; allí incorporaron dentro de la nómina de sus cantantes al que años más tarde se convertiría en uno de los más grandes artistas del Caribe: Álvaro José Arroyo González.
Ese mismo año, con esta orquesta, el Joe Arroyo llegaría a Valledupar a amenizar un jolgorio en la caseta “Brasilia”, del ya fallecido empresario Delio Cotes. El Valle de aquellos tiempos muy poco conocía de salsa, y estos lares era santuario de orquestas de las Sabana, de Barranquilla y de Venezuela, todavía el folclor nativo sufría los fuertes rigores de la discriminación de la que fue objeto durante muchos años hasta en su propio hábitat natural. Es así como los asistentes a dicho evento quedaron desconcertados cuando “La Protesta” esgrimió su repertorio antillano, acostumbrada y esperanzada la clientela bailable vallenata de esos tiempos, en azotar baldosas a ritmo de cumbias, porros, mapalés, no les quedó más remedio que aceptar a regañadientes la propuesta de “La protesta”, fue esta la primera vez que Joe Arroyo visitó al Valle, a la edad de 15 años.
El Joe en el Festival Vallenato
En 1974, para el séptimo Festival Vallenato, se presentó un hecho lamentable, ya que la flamante orquesta de ‘Fruko y Sus Tesos’, había sido contratada para actuar en la caseta o centro de relaciones sociales, “Broadway”, según su propietario, Víctor Cohen.
Ya para esa época el Festival concitaba la atención nacional y es así como la internacional caseta Matecaña de Gregorio Cruz, también anunciaba para esa misma fecha a Fruko y al Joe con su éxito nacional, ‘Tanía’.
Al decidirse Fruko por la caseta foránea, el empresario local Régulo Pineda Bastidas se vio obligado a ponerle orden de captura a Fruko por incumplimiento de contrato, de esta manera, Julio Ernesto Estrada, fue detenido y llevado a la permanente central de Valledupar, donde duro 8 días preso, según testimonio del propio Fruko.
La detención sólo se hizo contra Fruko, el resto del grupo quedó libre y los salseros se deleitaron con el Joe Arroyo y sus canciones en la caseta Matecaña.
Grandes orquestas
Este trasegar musical por las tierras del folclor vallenato sedujo a este “centurión” del baile y la sabrosura con nuestra música.
Por esos tiempos, las orquestas y combos venezolanos, reinaban en tierras del vallenato y colombiano, ellos eran quienes imponían el ritmo en nuestro suelo, pera ya comenzaba a mostrarse tímidamente el éxito de la música vallanata, con Alfredo, Jorge Oñate y los Zuleta.
Los venezolanos ya recurrían al repertorio vallenato, grababan cantos que ya habían sido éxito en versiones originales y toque orquestal era el punto distinguido para el dueño de la canción y este hecho connotaba el éxito alcanzado por la canción.
Por esos días, Nelson Enríquez, alcanzó su mayor éxito con un canto protesta del compositor fonsequero, Luis francisco Mendoza, “Festival Vallenato”.
Esto llevó a que el industrial fonográfico Toño Fuentes llamara a Fruko para que adaptara el formato musical de los combos venezolanos y entrara a competir.
De este propósito nace la idea de Julio Ernesto Estrada, Fruko de conformar las agrupaciones, “Los Bestiales”; “Los Líderes”; “Theafrosound”; “The LatinBrothers”; “Piano Negro”; “Galileo y su Banda” entre otras.
La primera incursión en la música vallenata la hace Álvaro José Arroyo en 1975 cuando es llamado para grabar la canción “El Medallón”, de Rafael Escalona, junto al grupo musical “Los Líderes” que no era más que la banda de Fruko, con otro nombre y formato musical
Con este experimento, con el cual se cumplieron las expectativas en ventas comienza el ciclo competitivo de los grupos colombianos con los venezolanos dándole de su propia medicina.
Es así como el país conoce una canción venezolana del compositor Juan Vicente Torrealba, “Rosangelina” en la versión de Bovea y sus vallenatos a la cual Nicolás Elías, tiempos después, le hizo tan magnífica adaptación al acordeón que prácticamente Valledupar pasó a ser su segunda casa, casi nadie cree que este canto pertenece al folclor venezolano y mucho menos después cuando el mismo “Colacho”, pero ya con el canto de Jorge Oñate la renovaran y la dan a conocer en pleno auge del folclor vallenato.






