La gente lo siente en los bolsillos: cada vez que va a las tiendas o a los supermercados a comprar algo, la plata le alcanza menos. Los alimentos, por ejemplo, están más caros: desde la papa, hasta los huevos, que tiene la fama de ser un alimento barato. Es la inflación: el aumento generalizado y creciente del nivel general de precios. Otros, la llaman carestía.
El problema de la inflación es uno sobre los cuales más se ha escrito en la literatura económica, desde hace ya varios siglos. Lo primero que debemos afirmar es que es un fenómeno multicausal, es decir tiene varios orígenes y – de la misma manera- su solución no puede ser siempre la misma. En sana lógica, dependiendo de la causa también se deriva el remedio.











