Guía para desarrollar tu inteligencia emocional en 4 pasos

En el ámbito de la psicología, el concepto de inteligencia emocional se encuentra cada vez más difundido. Desde que Salovey y Mayer acuñaron el término en 1990 y David Coleman lo popularizó seis años después con su best seller, su estudio se volvió indispensable para comprender las emociones humanas.

Una persona que domina este campo de sus capacidades cognitivas tiene pleno conocimiento de sus estados de ánimo. Además, sabe cómo manejarlos para desarrollar relaciones saludables. La inteligencia emocional no solo te permite conocerte más a ti mismo, sino también a los demás.

Conoce esta guía práctica para desarrollar tu inteligencia emocional en cuatro pasos:

1. Busca la neutralidad 

Si evalúas con atención tus estados de ánimo, tu respuesta ante los conflictos cotidianos y los elementos que causan esa respuesta, tendrás el poder para controlar aquello que estropea tu salud emocional y tus relaciones. Por supuesto, este dominio de ti mismo implica determinación y esfuerzo.

A través de este ejercicio, tu norte debe ser buscar la neutralidad: una visión lo más ecuánime posible ante los acontecimientos.

2. Lucha contra las emociones negativas 

Sabemos bien que todas las emociones tienen un papel indispensable en nuestra vida. Sin embargo, cuando no aprendes a controlarlas, afloran en los momentos en los que menos lo necesitas.

La tristeza, la rabia y la ansiedad no pueden ser nunca desmedidos: trata de inhibir la negatividad con pensamientos positivos. Con la práctica, desarrollarás una tendencia a minimizar o erradicar las conductas de ti mismo que solo generan conflictos con tu entorno.

3. Mejora tu percepción de ti mismo… y de los demás 

Es emocionalmente agotador vivir pensando en ti mismo como una persona llena de fracasos y defectos, o pensar siempre en los aspectos negativos de los demás ¿no te parece? Aunque suene obvio, no es tan fácil de llevar a la práctica. Algunas personas tienen dificultades para ver lo mejor de sí mismos o lo mejor de terceros. En su mundo, todo es una escala de grises.

Cultiva tu autoestima: recuerda cuales son las virtudes y características que te hacen valioso. Luego, cuando mires a los demás, piensa en lo que a ellos los convierte en personas con potencial de lograr cosas positivas en tu mundo o en el de otros. Descubrirás que desarrollar esa visión positiva de tu entorno será como quitarte un gran peso emocional de encima.

4. Comprende las emociones de los demás 

Hablar de ponerse en los zapatos ajenos suena a cliché, pero no hay mejor forma de cultivar tu inteligencia emocional. Antes de juzgar a una persona de tu entorno, pregúntate qué pudo llevarlo a sentirse/actuar de determinada manera…cuando conviertas esto en un hábito, sabrás reaccionar mejor ante situaciones que involucren terceros y podrás construir relaciones mucho más saludables y pacíficas con tu entorno.

Empatía, autoestima y autoevaluación, son las palabras clave de esta guía.