19 febrero, 2015

Granados, ‘dinastía de reyes’

Está catalogada entre las cinco dinastías más reconocida del vallenato.

Ovidio Granados y sus hijos Hugo Carlos, Juan José, Eudes Enrique y Ovidio Raúl Granados, Técnico de Acordeón.

Camperucho es un pequeño caserío del departamento del Cesar, ubicado entre los corregimientos de Mariangola y Caracolí. La fundación inicial fue como Hato Ganadero. Luis Striffler, en 1875, al pasar por estas tierras, se refirió al Hato de Camperucho, de don José Pumarejo, y al Hato del Diluvio, de don Urbano Pumarejo.

Según la historia, obedecen al proceso de expansión de las fronteras agrícolas y ganaderas de la ciudad de Pueblo Nuevo de Valencia de Jesús; eran un gran espacio geográfico de privilegiadas sabanas óptimas para el pastoreo de ganado en épocas invernales y, además, con una importancia estratégica de caminos reales de viajeros, entre diferentes lugares de la provincia.

Otros Hatos Ganaderos posteriores fueron: Hato Santa Elena, de propiedad de Tobías Pumarejo; Hato Buenavista, de Olga Gutiérrez, hermana de Evaristo Gutiérrez; Hato El Otro Mundo, propiedad de Vicente Mestre, que heredó Casimiro Mestre; y Hato El Blanco, propiedad de Evaristo Gutiérrez.

Según reseñas del periódico EL PILÓN a propósito de la semblanza de Alfonso López Michelsen, don Juan Manuel de Pumarejo y Casuso -de quien desciende por línea materna su padre Alfonso López Pumarejo- llega a Santa Marta en el siglo XVII, para establecerse luego en Valledupar atraído por las riquezas de estas tierras; adquiere ganadería y posesión, cuyos límites iban desde la Sierra Nevada y llegaban hasta el Marquesado de Santa Coa, los cuales los denominó con los siguientes nombres: El Diluvio, Quiebrahueso, Sabanas del Zorro, Once Reses, Leandro, Camperucho Arriba, Camperucho Abajo. Al morir Juan Manuel de Pumarejo y Casuso, serían administrados por su primer hijo José Domingo Pumarejo.

López Pumarejo ya era amigo del Doctor Ciro Pupo. Su hijo Alfonso López entabla amistad con don Oscarito Pupo a través de los suministros necesarios para mantenimiento de la hacienda El Diluvio. Por los años 1948, visita la finca El Diluvio, en Camperucho Arriba, en compañía de la Niña Ceci, la familia Pupo, Hernando Molina, Rafael Escalona, quien andaba con Fermín Pitre, un acordeonero de Fonseca, y el famoso Cirino Castilla, quien interpretaba la caja con maestría. En la hacienda El Diluvio cultivó arroz y también la amistad de parientes y amigos.

Camperucho perteneció a la jurisdicción territorial de Pueblo Nuevo de Valencia de Jesús, que se extendía por todo el territorio de las sabanas de Poponí, que alcanzaba hasta el río Garupal y la quebrada de Camperucho.

Posteriormente se forma el caserío por asentamiento de los primeros moradores. Aquí en este caserío nace Juancito Granados Yepes, origen de la dinastía Granados, hijo de Majiña Granados y un señor de apellido Yepes, oriundo de Codazzi, según testimonio de su prima María Almenares Granados.
También se caracterizó esta tierra campestre en su evolución social por la música vallenata y en las celebraciones de festejos con acordeoneros de fama: José Eusebio Ayala, Juancito Granados y el trovador Tobías Enrique Pumarejo, con canciones famosas como la ‘Víspera de Año Nuevo’, ‘El Alazanito’, ‘Sabanas del Diluvio’, ‘Vaca Camperuchera’, ‘La Diosa Angostureña’, ‘El Palito de Matarratón’, ‘Las Mujeres Camperucheras’, etc.

Nombre de pila
Juan Francisco Granados Yepes, acordeonero de fama reconocida, le apodaban ‘El Gallo de Camperucho’. Formó hogar con Ángela Brígida Ochoa y de esta relación nace su hijo mayor, en Camperucho: Juan Granados Ochoa.
Juan Granados Ochoa, acordeonero, arte que le enseña su padre Juancito. Siendo muy joven se traslada a Mariangola, con el arte musical por delante, y aquí se casa con Isabel Melo Durán, procreando unos hijos que continuarían la dinastía musical:

1. Ovidio Enrique Granados Durán, aventajado exponente del folclor de música vallenata; en la década de los 60 organiza la reconocida agrupación ‘Los Playoneros del Cesar’. Asiduo participante o concursante en el Festival vallenato, por tres veces (1968/1975/1983) ocupa el segundo puesto. Actualmente, y desde hace más de 40 años, es reconocidísimo técnico arreglista de acordeones.

Ovidio se casa con Nidia Antonia Córdoba, de cuya unión nacen grandes exponentes del folclor vallenato:
– Hugo Carlos Granados, Rey Infantil 1980, Rey Aficionado 1986, Rey Profesional 1999 y Rey de Reyes 2007.
– Juan José Granados, Rey Aficionado 1992 y Rey Profesional Vallenato 2005
– Eudes Enrique Granados, Técnico de Acordeón
– Ovidio Raúl Granados, Técnico de Acordeón y Guacharaquero.
Tiene dos nietos acordeoneros: Hugo Carlos Granados Jr. y Jairo José Lobo Granados

1. Juan Francisco Granados Durán
2. Almes Guillermo Granados Durán, Rey Vallenato 2011.
3. Adelmo Granados Durán, Cajero

Cantos y composiciones de Juancito Granados Yepes:
‘De Valencia para abajo’, ‘Las Viudas no guardan luto’, ‘Me dicen que ya eso es viejo’, ‘Desde en vida del difunto’.

Sus composiciones con un sentido picaresco:
“Dice Juancito Granados
Lo que sucede sucede
Por culpa de la viuda Eustaquia
Ha olvidado Maestre a Mercedes”

“Yo soy la media naranja
Yo soy la naranja entera
Yo soy el jazmín de Arabia
Para coger todo lo que quiera”

“Déjala correr
Que sí corriendo va
Cansada la voy a coger”

“Yo quisiera preguntarle a la Chua,
que si está con Miguelito le digo
y si no está le digo va a meterle
el Pigo digo”.

“Dice Juancito Granados,
Voy a pasar un sofoco.
Dicen que la vieja Tita
Pangó con el viejo Alfonso”.

Juancito Granados quedó ciego en 1949, a raíz de una cirugía ocular en Santa Marta. Murió en Mariangola en 1974.

Así queda constituida la dinastía Granados desde su humilde origen en las sabanas de Camperucho, su expansión musical en las sabanas de Mariangola con todos sus triunfos dado por sus protagonistas.

Por Walter José Arias Almenares