Desde las 3:00 de la madrugada y hasta las 10:00 de la noche, sobre la vía que de Valledupar conduce al municipio de Bosconia, un sinnúmero de personas atiborra las sillas de vehículos ‘piratas’, sin importarles la falta de garantías mecánicas y de seguridad que acarrea transportarse con la informalidad.
El lugar, denominado ‘terminalito’ por las autoridades, ya no es simplemente un sitio en el que conductores de unos 90 vehículos recogen pasajeros, sino que su célula se expandió por otros sectores como las afueras de la Terminal de Transportes de Valledupar, avenida Simón Bolívar y el centro de la ciudad. Las ventas informales y los rebuscadores son otros que integran la cadena.
Siendo una manera ilegal de transportarse, los usuarios prefieren este tipo de movilidad para evitarse filas y ahorrarse entre $3.000 y hasta $5.000 en un pasaje, así lo explicó Paulo César Ardila, conductor de taxi, quien criticó la falta de operativos en estos sitios, que genera un déficit tanto para su gremio como para las arcas del municipio.






