Susy Holguín de Celedón vivió, en apariencia, una vida de mujer adoptiva vallenata: dejó su Cali natal, se casó con un médico vallenato, crió a sus cuatro hijos, cocinó para sus amigos, organizó reuniones en su casa del barrio Loperena y animó los carnavales del Club Valledupar. Pero vista a través de los ojos de quienes la quisieron, esa vida cotidiana se vuelve extraordinaria: una mujer que transformó silenciosamente la manera de comer, vestir, celebrar y quererse en una ciudad que terminó siendo “su Valledupar”.
De una casa de barrio a centro de la vida social
A comienzos de los años 60, cuando Lucy Cuello la conoció siendo apenas una muchacha de 17 años, Susy ya vivía con su esposo, el médico Cristóbal Celedón, en una amplia casa del barrio Loperena, donde hoy funciona la Registraduría. Esa casa, que podría haber sido solo un hogar más, se convirtió en un verdadero centro social.
“A cada ratico yo me iba para allá, para su casa, y nos reíamos, pasábamos la tarde”, recuerda Lucy, todavía con la calidez de aquella adolescencia compartida. Allí se encontraban las familias Olivella Celedón, Rivera, Pantoja, Dangond Castro, Pavajeau Castro y los Cuello Gutiérrez, entre otros. No eran solo vecinos: eran una familia extendida que encontraba en Susy el punto de encuentro.









