Cada uno de los órganos requiere un cuidado y atención especial dedicados a mantener un correcto funcionamiento de los mismos con el propósito de que cumplan con las funciones que tienen determinadas y que son a su vez indispensables para tener una buena salud.
En el caso de los riñones, estos se encargan de filtrar y desintoxicar el organismo. Ubicados justo debajo de la caja torácica (las costillas), uno a cada lado de la columna vertebral, son considerados como avanzadas máquinas de reprocesamiento.
De acuerdo con los especialistas, cada día los riñones de una persona procesan aproximadamente 190 litros de sangre para eliminar alrededor de dos litros de productos de desechos y agua en exceso, que se convierten en orina que fluye hacia la vejiga a través de unos conductos llamados uréteres. Los desechos en la sangre provienen de la descomposición normal de tejidos activos, como los músculos, y de los alimentos. Después de que el cuerpo toma lo que necesita de los alimentos, los desechos se envían a la sangre, por tanto, si los riñones no los eliminaran, los mismos se acumularían en la sangre y dañarían el cuerpo.










