El presidente Abelardo de la Espriella declaró la emergencia económica ante la magnitud de la tragedia provocada por el terremoto de magnitud 7,4 que golpeó al país el lunes 10 de agosto y dejó graves afectaciones en ciudades como Cali, Pereira, Manizales y Quibdó. La medida busca adoptar acciones excepcionales para atender a las familias damnificadas y acelerar la recuperación de las zonas afectadas.
Entre los principales anuncios se encuentran alivios temporales en el pago de los servicios públicos para los hogares afectados por la emergencia. Además, el Gobierno implementará subsidios de arrendamiento para las personas que perdieron sus viviendas, con el objetivo de brindarles una solución mientras avanzan las labores de reconstrucción.










