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López Michelsen, gobernador del Cesar

En 1967, Alfonso López Michelsen fue nombrado por el presidente Carlos Lleras Restrepo, como el primer gobernador del recién creado departamento del Cesar.

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Ha sido claro desde el comienzo que había una estrecha atadura de López Michelsen y su familia con la región de Colombia que llegó a conformar el departamento del Cesar. Su abuela había nacido en Valledupar, su capital, en una casa en la plaza principal y que luego tomó el nombre de su padre, en homenaje a Alfonso López Pumarejo.

Era una región donde López Michelsen había cazado con sus amigos, siendo un joven, y donde había siempre recibido una cálida hospitalidad, tan característica de la zona. En El Diluvio, una hacienda heredada de su familia, había experimentado con la agricultura y la ganadería. En los años sesenta, el departamento del Magdalena había sido dividido segregando de él, el departamento del Cesar. Para López Michelsen, esa zona del Cesar y sus gentes, la región del vallenato, tenía la virtud de captar como ninguna otra la esencia de lo que era Colombia. Como diría en muchas ocasiones, “Cesar es la patria”. Así que tenía muy fuertes vínculos con la región, no solo por la familia Pumarejo y por las actividades de ganadería y cultivo de arroz, que realizaba en sociedad con Vergara Galvis. En términos de su topografía, la zona incluía desde picos cubiertos de nieve, como en la Sierra Nevada, hasta áreas de extremo y humeante calor tropical a lo largo del río Magdalena, que seguía siendo la principal arteria del país, aun en la era del transporte aéreo. Cesar no era un departamento “costeño” típico, puesto que no tenía una costa caribeña y tenía tanto en común con su vecino Santander como con sus primos costeros. Era una tierra donde la principal bebida era el aguardiente, en lugar del ron. En cuanto a su demografía, el área era una mezcla de gente indígena de la región, descendientes de conquistadores españoles andaluces y descendientes de colonos franceses. A medida que la producción de algodón fue ganando importancia, también había atraído a muchos trabajadores del resto del país, incluso a antioqueños e inmigrantes de Tolima y Huila, o de regiones más cercanas, Magdalena, Bolívar, Córdoba y Sucre, de modo que, como resultado de esta migración, cuando López Michelsen fue nombrado gobernador del Cesar, Valledupar ya era la cuarta ciudad más grande de la región de la costa, después de Barranquilla, Cartagena y Santa Marta.

La cercanía del Cesar a la costa y a Venezuela, hacían que el departamento fuera un área lógica tanto de activo comercio legal a lo largo de la frontera, como también un blanco fácil para el contrabando, entre muchos otros de alcohol y cigarrillos, que venían desde Curazao, a través de Venezuela. Había también un mercado natural para los productos agrícolas del Cesar en la región de Maracaibo en Venezuela, donde era menor el desarrollo de este sector. López Michelsen señala en broma, que el movimiento ilegal de bienes era tan fácil en la zona, que cuando el Presidente Lleras Restrepo quiso en una ocasión adquirir una botella de whisky escocés con sello, se le preguntó si la razón era que coleccionaba estampillas. Claro, puede que la anécdota sea apócrifa puesto que también se dice que una vez en la presidencia Lleras fue abstemio.

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