La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) escuchó en Valledupar uno de los reconocimientos más contundentes sobre ejecuciones extrajudiciales en el Cesar: bajo presión de mandos superiores y una lógica institucional de “resultados”, el Gaula Cesar convirtió su operación en “una maquinaria de asesinatos presentados como bajas en combate”.
Durante la audiencia del Subcaso Costa Caribe II, la magistratura fue directa: “entre noviembre de 2005 y enero de 2007, periodo en el que Alejandro Roballo comandó el Gaula Cesar, todos los resultados operacionales reportados por esa unidad correspondieron a ejecuciones ilegales”.
“El 100% de los resultados fueron asesinatos”, subrayó la Sala, al advertir que no se trató de hechos aislados sino de una práctica sistemática. Este patrón, según la JEP, no solo implicó la ejecución de civiles, sino la construcción deliberada de montajes: alteración de órdenes de operaciones, informes de inteligencia y documentos para dar apariencia de legalidad.











