Todos los años, en cada Viernes Santo, la comunidad de Caracolí vive un peregrinaje lleno de tradición e historia, en el que los lugareños se preparan para un recorrido de fe cargado de compartir y alegría. Subir el cerro Pantanillo es, quizás, el momento de mayor integración comunitaria, reuniendo a personas de todas las edades en torno a una misma práctica que ha perdurado por generaciones, y que fortalece los lazos entre quienes participan de esta experiencia.
El recorrido inicia desde muy temprano, algunos realizan su excursión a las cuatro de la mañana desde Caracolí hasta la finca El Planeta, situada a media hora del pueblo. Los feligreses madrugan para desafiar el imponente cerro antes de que salga el agobiante sol, que dificulta la escalada debido a las altas temperaturas, convirtiendo el ascenso en un verdadero reto físico que, sin embargo, es asumido con devoción y entusiasmo.
Al conquistar la cima, luego de reposar bajo los frondosos árboles, apreciar las hermosas vistas, tomarse las respectivas fotos del recuerdo y compartir dulces o merienda entre todos, los asistentes ofrecen una oración a Jesús de Nazareno. El acto se realiza reunidos en el centro del cerro, alrededor de una cruz metálica situada en lo alto, convirtiéndose en el momento más significativo del recorrido, donde de manera colectiva, se manifiesta la fe de todo un pueblo.











