Valledupar atraviesa una metamorfosis urbana irreversible, bajo la cual se esconde una fractura social silenciosa que ninguna administración ha logrado sanar, pues los datos consolidados del último año no dejan margen para la interpretación: la capital del Cesar es un territorio hostil para la autonomía, el desarrollo y la vida misma de las mujeres.
Al tratar de entender por qué la equidad de género en nuestra ciudad sigue siendo una utopía de escritorio, debemos conectar, al menos, tres variables que la lectura oficial siempre analiza de forma aislada: la violencia intramural, el secuestro del tiempo y la exclusión del mercado laboral.
Con arengas y pañoletas moradas y verdes, colectivos de jóvenes marchan por las avenidas de Valledupar exigiendo espacios públicos seguros y verdaderas oportunidades de inclusión laboral, frenando la brecha económica que hoy afecta a la población femenina local. Foto: Archivo / EL PILÓN.






