La comunidad está a punto de explotar y el tiempo juega en contra. En plena antesala del Súper El Niño 2026‑2027, con ríos en mínimos históricos y una sequía que amenaza la cuenca del Guatapurí, el Concejo de Valledupar intensificó sus cuestionamientos por la crisis del agua en los corregimientos, destapando un entramado de inversiones fallidas, proyectos al 90 % que no se traducen en agua potable en las viviendas y choques institucionales que han dejado a Mariangola, Patillal, Badillo y otros territorios sin acceso a agua las 24 horas del día ni alcantarillado digno.
Un debate que condensa una década de promesas
La sesión, citada mediante las proposiciones 025 y 026 de 2026, no fue un debate más: recogió años de inconformidad acumulada alrededor de proyectos que se anuncian como solución definitiva y terminan convertidos en elefantes blancos o sistemas incompletos.
En el recinto se cruzaron tres planos que explican la crisis: la responsabilidad política de la administración municipal frente al acuerdo que autoriza la creación de una empresa de servicios públicos para la zona rural; la ejecución técnica y contractual a cargo de Aguas del Cesar dentro del Plan Departamental de Agua; y la falta de operación sostenida, que deja infraestructuras sin uso o deterioradas por ausencia de mantenimiento y gestión de cobro.






