Uno de los géneros musicales más emblemáticos de Colombia es el vallenato. Eso se debe gran parte de su riqueza y a figuras legendarias que, con su talento y pasión, han llevado en alto la cultura vallenata más allá de sus fronteras. Entre estos grandes, destaca el maestro Alejo Durán, un juglar auténtico que nutrió del campo la esencia y el alma de este género musical.
Alejo Durán, nacido el 9 de febrero de 1919, quien cumpliría 107 años si estuviera vivo, fue mucho más que un acordeonero; fue compositor, cantante y un verdadero juglar vallenato, cuya música y estilo marcaron un antes y después en la historia del vallenato. Su legado musical incluye más de 120 discos de larga duración, con clásicos que aún suenan en las parrandas y diferentes lugares, tales como “Sielva María”, “Joselina Daza”, “Pedazo de Acordeón”, “Altos del Rosario”, “039” y “La Cachucha Bacana”.
Leer también: Dayro Moreno: el goleador histórico y amante del vallenato llega a Valledupar
Alejo Durán también tiene el honor de ser el primer Rey Vallenato coronado en 1968, un reconocimiento que consolidó su influencia y prestigio dentro del género. Sus interpretaciones se caracterizaban por el uso de expresiones únicas y emblemáticas como “¡Oa!”, “¡Apa!”, “¡Sabroso!” y “¡Hombre!”, muletillas que se convirtieron en parte de su sello personal y que aún son recordadas con cariño por sus seguidores.
Este homenaje es un reconocimiento a la grandeza del vallenato y a quienes, como el maestro Durán, han contribuido con su talento a preservar y proyectar la cultura vallenata, llevando su música desde los campos del Cesar hasta los escenarios más importantes del mundo.












