El trabajador necesita de la empresa, pero la empresa también necesita del trabajador. Esta afirmación, aparentemente elemental, contiene buena parte de las tensiones que atraviesan el mundo laboral contemporáneo.
No existe empresa sin capital, emprendimiento, organización y riesgo. Pero tampoco existe empresa sin conocimiento, talento, esfuerzo y trabajo humano. Por eso considero equivocado abordar las relaciones laborales como una confrontación permanente entre dos adversarios. El verdadero desafío consiste en encontrar el punto en el cual dignidad laboral, productividad, sostenibilidad empresarial y desarrollo económico puedan avanzar simultáneamente.
Desde esa perspectiva he leído «Revolución Laboral Progresista en América Latina», publicado por el Ministerio del Trabajo en agosto de 2026. Es una obra importante para comprender una determinada visión de las transformaciones laborales recientes de América Latina. Estudia principalmente cuatro países —Colombia, México, Brasil y Uruguay— y estructura su análisis alrededor de tres dimensiones: derechos laborales, política salarial y transición energética justa.









