La sentencia llegó, pero no trajo todas las respuestas. Entre lágrimas de hermanas, madres, tías, hijas y sobrinos, las familias escucharon este jueves 22 de octubre, en Valledupar, que el coronel retirado Juan Carlos Figueroa Suárez pagará 75 meses de prisión —seis años y tres meses— por su responsabilidad como superior en los crímenes cometidos contra 38 personas durante su comandancia en el Batallón La Popa. Para Karen Margarita Castro Aguirre, hermana de uno de los desaparecidos, la decisión dejó un sentimiento de impotencia: esperaban la pena máxima de ocho años y todavía reclaman información que permita encontrar a sus seres queridos.
“Nosotros lo mínimo que pedíamos era que la sentencia fuera la máxima permitida por la JEP”, expresó Karen después de la diligencia. A la frustración por la condena se sumó lo que interpretó como una burla al terminar la audiencia: “Cuando él salió, él pasó por el medio de nosotros riéndose”. La familiar describió ese momento como humillante y manifestó que sintió que las víctimas habían perdido.









