La crisis del sistema de salud se mantiene y como consecuencia de la misma ya se han vuelto cada vez más comunes las manifestaciones pacíficas de los profesionales de este servicio que motivados por la falta de pagos deciden suspender sus labores.
Ayer por ejemplo, en las instalaciones del Hospital Rosario Pumarejo de López, alrededor de 20 enfermeras se tomaron las entradas para impedir el ingreso y salida de personas, a la vez que limitaron su servicio a las urgencias vitales.
De acuerdo con lo explicado por algunas de ellas, quienes prefirieron no revelar sus nombres por temor a represalias en su contra, hasta el momento les deben ocho meses de trabajo y solo les anunciaron el pago de uno de los salarios.









