La expresión “Súper Niño” se volvió tendencia en redes y titulares, pero no existe en el lenguaje técnico de quienes vigilan el clima del planeta. El propio coordinador de Gestión del Riesgo de Desastres y Seguridad Hídrica de Corpocesar, Jorge Alberto Armenta, aclaró a EL PILÓN que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) no utiliza ese término y prefiere hablar de El Niño según su intensidad y duración.
Lo que sí es real —y debería preocupar al Cesar— es la altísima probabilidad de que el fenómeno se consolide y aumente el riesgo de incendios de cobertura vegetal en todo el departamento. “Nosotros no utilizamos la expresión ‘súper El Niño’… se debe hablar del fenómeno de El Niño de baja, mediana o alta intensidad y de corta, media o larga duración”, recuerda Armenta, citando los reportes que IDEAM recoge de la OMM.
¿Qué es realmente El Niño?
Durante meses se ha hablado de la llegada de El Niño, pero pocas veces se explica en qué consiste. A diferencia de la narrativa alarmista del “Súper Niño”, lo que está en juego es un fenómeno natural de variabilidad climática, no un apocalipsis climático súbito. “El Niño es un evento de variabilidad climática, algo natural”, señala Armenta.






