El drama por la escasez de agua en los corregimientos del sur de Valledupar parece haberse instalado como una constante cada año. Cada temporada seca —de diciembre a marzo— la comunidad de Caracolí, Los Venados, El Perro, Guaymaral y El Vallito revive el mismo clamor: un acueducto deteriorado, sin mantenimiento y con una administración que cambia de nombre, pero no de resultados.
Desde 2018, reportes en EL PILÓN documentan la falla estructural del sistema de acueducto rural. En 2020, la administración municipal anunció un plan de recuperación con fondos del Ministerio de Vivienda, pero el proyecto nunca se ejecutó por falta de operador técnico. En 2023, el Concejo de Valledupar volvió a advertir sobre la “intermitencia peligrosa” en el suministro en los corregimientos del sur, sin que se concretaran inversiones.
Este año, 2026, la situación ha llegado a un punto crítico: las albercas y canales del acueducto comunal de Caracolí muestran agua estancada, barro y residuos biológicos. Un video grabado por jóvenes del sector, viral en redes sociales, muestra a un niño diciendo: “Estamos vivos porque hay un Dios que pa’ abajo ve”, mientras la cámara recorre depósitos cubiertos de lodo y láminas rotas de asbesto.
“Nos estamos enfermando con el agua”
El habitante Andrés Aguilar, vocero comunitario, contó a EL PILÓN: “El agua salía turbia, con sabor distinto, y descubrimos que las láminas que cubren los tanques son de asbesto, un material que causa cáncer. No podemos seguir esperando una orden para limpiar mientras la gente se enferma”.
La comunidad decidió organizar una jornada de limpieza voluntaria, pero advierte que no puede intervenir totalmente porque el sistema pertenece a una empresa privada. “Necesitamos autorización para sacar esas láminas dañadas. Eso no puede seguir así”, señaló Aguilar.
El asbesto, conocido comercialmente como el material del “Eternit”, fue prohibido en Colombia por la Ley 1968 de 2019. Su uso en sistemas de conducción o almacenamiento de agua representa riesgos graves de cáncer de pulmón, laringe y asbestosis, ya que las microfibras pueden contaminar el líquido en contacto con estructuras deterioradas.
Autoridades prometen “una empresa mixta”
Félix Valera, secretario de Gobierno de Valledupar, enfatizó a EL PILÓN que el núcleo del problema radica en la falta de operación técnica del acueducto. “Ellos tienen acueducto, pero no tienen operador, no hay quien le opere el sistema porque no tienen la técnica ni la capacidad operativa“, explicó, detallando que el alcalde ya implementó un contrato de concesión con una empresa de economía mixta para gestionar todos los acueductos rurales del norte y sur, incluyendo mantenimiento permanente.
Valera también confirmó la distribución programada de carrotanques —hoy enviados a Caracolí y Guacochito, ayer a Las Raíces y Vallito en El Paso—, aunque el secretario aclaró que “no se les puede llevar diario, hay un cronograma que arranca por un lado y termina por otro”, y mencionó conflictos adicionales ocurridos en el 2025 como bloqueos por disputas de tierras en Guacochito que afectan el flujo hídrico en los corregimientos.
Piden agua digna
La comunidad de Caracolí y los corregimientos vecinos han convocado una nueva reunión con funcionarios municipales el miércoles 11 de febrero para exigir la intervención urgente del acueducto, la remoción de estructuras con asbesto y la formalización de un operador rural capacitado.
“Esto está olvidado, nunca se ha tratado”, repiten los pobladores. Y aunque los carrotanques alivian temporalmente la sed, sigue pendiente la solución de fondo: garantizar agua segura, continua y sin riesgos para la salud de más de cinco mil habitantes del sur rural de Valledupar.












