Mientras en Valledupar seguía el pulso del Festival de la Leyenda Vallenata, en otro espacio de la ciudad el centro de la conversación no estuvo en los escenarios ni en la fiesta, sino en las manos que tejen, cuidan, cocinan, crían y sostienen la vida cotidiana sin salario, sin horario y muchas veces sin reconocimiento. Ese fue el tono del conversatorio “Economías para la vida, el buen vivir y la defensa del territorio”, realizado este 2 de mayo, un día después de la conmemoración del Día Internacional del Trabajo.
Allí se reunieron lideresas indígenas, funcionarias públicas y representantes de procesos sociales para poner sobre la mesa una discusión que suele quedar fuera de los indicadores económicos más visibles: el peso del trabajo de cuidado no remunerado y su relación con las economías propias de las mujeres indígenas. En el espacio participaron Zarkuney Zalabata, asesora de la Secretaría Técnica de la Delegación de Juventudes Indígenas; Sibelis Villazón, coordinadora de la Comisión de Mujeres y Familias del pueblo kankuamo; Dunen Muelas, abogada, investigadora y lideresa del pueblo arhuaco; y Sofía Olano, socióloga y coordinadora de la Corporación Mujer y Cántaro, junto a Diana Quigua, directora para Mujeres Cabeza de Familia del Ministerio de Igualdad y Equidad.






