Valledupar destina millones a jornadas, mesas técnicas y contratos funerarios para habitantes de calle, pero en 2025 solo reportó 15 casos atendidos en salud y ningún sepelio asumido para esta población, mientras organizaciones sociales alertan que la mayoría sobrevive entre la drogadicción y la falta de baños públicos en las zonas más críticas de la ciudad.
“La mayoría, para sobrevivir al hambre, optan por consumir”
Paola Margarita Amado, quien lleva dos años y medio trabajando con habitantes de calle en Valledupar, describe la realidad del consumo de drogas como un rasgo estructural del fenómeno. “Es raro, es raro el que no es consumidor… la mayoría, para sobrevivir al hambre, optan por consumir”, afirma.
Según su experiencia, muchas personas empiezan a consumir para soportar la intemperie, el hambre y el sueño en condiciones adversas, y terminan atrapadas en un ciclo de adicción que dificulta cualquier proceso de rehabilitación. “Es un tratamiento de nunca acabar, porque la persona se acostumbra a la calle, come de la basura… cuando están bien se les olvida que comen de la basura”, añade.






