Las concesiones sobre los ríos tienen en jaque a toda una comunidad ambiental en Santa Isabel, corregimiento ubicado a 17 kilómetros del casco urbano del municipio de Curumaní, Cesar.
Este complejo cenagoso no es ajeno a los inconvenientes causados por la falta de agua en el departamento, centrada especialmente en las más de 1.600 concesiones entregadas para que particulares y entidades públicas que se beneficien de ríos como el Guatapurí, Ariguaní, Cesar, Buturama, entre otros. Permisos entregados por la Corporación Autónoma Regional del Cesar, Corpocesar, hace más de 20 años cuando implementó la Resolución Reglamentaria 139 del 4 de agosto de 1987.
En Santa Isabel, una población que en enero de 1993 fue víctima de las Convivir y seis años después de la guerrilla, denuncian que la ciénaga afronta diversos problemas como la pérdida de agua debido a que el cauce del río Simití, que la surtía, está siendo desviado para alimentar cultivos de arroz. Al igual, la sedimentación acabó con la pesca, que era las formas de subsistencia de sus pobladores.











