A unos 100 metros de donde caían cerca de 600 litros por segundo de malolientes aguas residuales, hoy se edifica un ambiente sostenible para ayudar a Valledupar en su apuesta por contrarrestar el calentamiento global y todos los efectos producidos por el cambio climático.
Se trata del Vivero Comunitario El Tarullal, un proyecto establecido en una hectárea de las cerca de 30 que ocupaba la laguna de oxidación El Tarullal, territorio adscrito a las arcas de la Empresa de Servicios Públicos de Valledupar, Emdupar.
El Tarullal recibía el 30 % de las aguas residuales producidas en la capital del Cesar y dejó de funcionar en 2015. Actualmente la Corporación Autónoma Regional del Cesar, Corpocesar, intenta convertir este espacio en una gran zona verde, con la ayuda de la comunidad del barrio Amaneceres del Valle.











