—¡Fosforito!— grita un estudiante de sexto mientras levanta la mano en una de las canchas exteriores del Colegio Nacional Loperena.
Natalia Bayona López devuelve el saludo. En su camiseta de undécimo lleva estampada la palabra Blessed (“bendecida” en inglés) y justo debajo aparece el apodo con el que la reconocen en el colegio: Fosforito. El nombre nació cuando, con el cabello recién pintado de rojo, ayudó a un candidato a la personería estudiantil a buscar votos en varios grados. Ella, sin embargo, prefiere darle otra interpretación: una mente encendida.
Esa curiosidad y disciplina se tradujeron en 478 puntos sobre 500 en las pruebas Saber 11 de 2026. El resultado la dejó con 100 puntos en Lectura Crítica, Matemáticas, Ciencias Naturales e Inglés; en Sociales y Ciudadanas obtuvo 81.










