Para los habitantes de las tres etapas del conjunto residencial Leandro Díaz, en el sur de Valledupar, un apagón significa mucho más que quedarse sin energía eléctrica durante varias horas: también implica quedarse sin agua.
Esta particularidad ha convertido los cortes de energía en una situación especialmente difícil para las familias del sector, que aseguran que las interrupciones se presentan desde julio de 2024 y que en las últimas semanas han llegado a prolongarse por más de seis horas, incluso durante la noche y la madrugada.
“Cuando se va la luz, se va el agua”, explicó Ana Gisell González, presidenta del consejo de la tercera etapa, al describir una de las principales consecuencias que enfrentan los residentes.











