Según cifras del DANE, cerca del 55% de la fuerza laboral colombiana desarrolla su actividad en la economía informal. Trabajadores por cuenta propia, comerciantes, prestadores de servicios independientes, transportadores, agricultores, personal doméstico. Millones de personas generan ingresos, muchos de manera estable, pero sin la posibilidad de obtener un recibo de nómina como prueba de capacidad de pago. Durante décadas, esa realidad les dejó fuera del sistema de crédito formal. En 2026, un ecosistema fintech en expansión está cambiando esa lógica, con plataformas como Anticipo evaluando específicamente al segmento
que el sistema bancario tradicional descarta de entrada.
Por qué el sistema bancario tradicional pide recibo de nómina
El modelo de evaluación crediticia clásico se apoya en tres pilares: ingreso formal acreditable, estabilidad laboral demostrable, e historial en el buró de crédito (DataCrédito, TransUnion, CIFIN). Cuando alguno de los tres falla, el sistema tradicional rechaza la solicitud o exige codeudor y garantías reales.
El recibo de nómina cumple una función específica en ese esquema: acredita, con firma del empleador, un ingreso mensual mínimo y estable. Sin ese documento, el banco pierde su ancla de evaluación y prefiere no prestar, salvo que el solicitante compense con historial extenso o con capital propio significativo.










