ALEXANDER GUTIÉRREZ/ EL PILÓN
Continúa el éxodo de cesarenses hacia la Sabana de Bogotá en busca de empleo en la industria de la floricultura. Se estima que en los últimos siete años han salido, por lo menos, 3.000 habitantes oriundos de Codazzi, Cesar, municipio que en otrora recibía a miles de personas, procedentes de todas partes del país a recoger la cosecha del algodón. En lo que va corrido del 2023, se cree que han salido más de 300 codacenses. De Guacoche, corregimiento de Valledupar también empiezan a salir contingentes de trabajadores.
Este flujo migratorio hace recordar una canción del Joe Arroyo: “Abandonaron el campo, como si perdieran la fe. Se queda solo el platanal y la frutica de mamey”. Y el desempleo es como “implacable capataz” que tiene a muchos pasando un verano económico de nunca acabar.











