Esta es la tercera vez, en menos de 3 años, que una kankurua es incendiada en extrañas circunstancias y sin la certeza de quiénes son los responsables.
El primero de los tres casos se presentó en febrero de 2016. En esa ocasión, la quema de elementos tradicionales y espirituales de las kankurúas de los hombres y la de las mujeres en el corregimiento de La Mina, al pie de la Sierra Nevada de Santa Marta, fue calificada como un “atentado al corazón de la cultura kankuama”.
Luego, en agosto de 2017, el turno fue para el corregimiento de Guatapurí. Dos kankurúas -o kankurwas, en el idioma raizal- fueron consumidas por las llamas.










