FESTIVAL VALLENATO

40 grados de acordeón: la Plaza Alfonso López hirvió con la primera ronda profesional del Festival Vallenato 2026

Bajo un intenso calor de 40 grados, Valledupar vivió la apertura de la categoría profesional del Festival Vallenato 2026, donde más de 60 acordeoneros enfrentaron la primera prueba en paseo y merengue.

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José Juan Camilo Guerra, ‘El Morocho’, fue el concursante que mayor respaldo de público recibió durante su presentación en la tarima Francisco el Hombre. Foto Said Armenta.

‘El Morocho’

Con una ejecución apegada a las raíces guajiras, Edgardo Bolaño Gnecco cumplió con su primera cita ante el jurado calificador en la Plaza Alfonso López. Foto Said Armenta.

Edgardo Bolaño Gnecco

El Rey Vallenato Juan David ‘El Pollito’ Herrera sorprendió a los asistentes al acompañar en la caja a Arismalder Loperena en la primera ronda profesional. Foto Gabo.

Juan David ‘El Pollito’ Herrera

El acordeonero Javier Álvarez Orozco hizo gala de su madurez interpretativa durante la ejecución de los aires de paseo y merengue en el emblemático escenario de la Plaza Alfonso López. Foto Said Armenta.

Javier Álvarez Orozco
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Valledupar amaneció este miércoles 29 de abril con un sol inclemente que marcó 40 grados en el termómetro, pero que no pudo con el ánimo de una afición festivalera que se volcó a la mítica Plaza Alfonso López.

La jornada de apertura de la categoría profesional del Festival Vallenato 2026 fue una prueba de fuego, literalmente, donde el paseo y el merengue fueron los jueces de más de 60 acordeoneros que empezaron a decantarse desde temprano.

Leer más: Acordeonero Edgardo Bolaño le cuenta a EL PILÓN por qué cambió su forma de tocar en el Festival Vallenato

El “infierno” y la sombrilla del folclor

A mediodía, cuando el calor era casi insoportable, la estampa de la jornada la puso una mujer mayor que, en medio de la plaza y desafiando la deshidratación, bailaba cada nota que bajaba de la tarima Francisco el Hombre. A su lado, un familiar le sostenía una sombrilla, una imagen que resume la devoción vallenata: aquí el sol no asusta, el sol acompaña. A pesar de las altas temperaturas, los acordeones mantuvieron su temple; ni los pitos se desafinaron ni los digitadores bajaron la guardia en una demostración de resistencia física envidiable.

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