Dice el protagonista del video polémico
Por Juan Rincón Vanegas
Todos en una de las casas del tradicional barrio La Guajira, de Valledupar, querían hablar de la polémica que se ha armado debido a que el cantante Silvestre Dangond, en la presentación que realizó en el corregimiento de Patillal, el pasado 25 de diciembre, hizo una broma y le tocó a un niño sus partes íntimas.
Naturalmente es la casa donde vive el niño de 10 años, Moisés Elías Molina Mejía, protagonista del hecho. Su abuela Ana Julia Sánchez Acosta y su tía Ludis Esther Molina Sánchez, quieren expresar su sentir, pero permiten que su nieto y sobrino, respectivamente, entregue su concepto. Es entonces cuando Moisés dice: “cómo yo soy silvestrista cien por ciento y a morir, me emocioné y me subí como pude a la tarima y él me entregó el micrófono y dije: Lo quieren acabar, pero no han podido. Él se emocionó con mis palabras, me dio un aguinaldo y lo que Silvestre hizo conmigo fue un gesto de cariño, y nunca se vio mal, como han querido decir en alguna parte, pero en mi casa y todos los silvestristas apoyamos a nuestro querido artista, que es un artista bueno y lo mejor que tenemos”.
Recordó que su casa queda cerca a la oficina del artista y que a menudo con sus amigos lo visitan para cantarle y demostrarle su admiración.
“Él no se esconde, sale y nos atiende y nos regala algún dinero para que compremos gaseosa y pan”. Al terminar sus impresiones vuelve a repetir “Lo quieren acabar, pero no han podido, Dios bendito. A….yyy papá”.






