Como en una historia sacada de un barrio puertorriqueño, Tommy y Ricky, son un par de jóvenes que decidieron jugársela por la música urbana, un género que si bien no ha sido protagonista en la historia musical de Valledupar, hoy en día cuenta con seguidores y genera todo un estilo de vida en los adolescentes de la región.
Su historia comenzó hace cinco años, cuando Tommy y Ricky tenían 15 y asistían al colegio Técnico La Esperanza. En ese momento el reggaetón ganaba terreno en las emisoras locales y los jóvenes de los barrios vallenatos encontraban en él un refugio social y una alternativa diferente a los ritmos folclóricos y autóctonos que como el vallenato, se escuchaban comúnmente.
“Ese primer toque fue decisivo. Fue increíble la química que se produjo entre los dos y como nos complementamos.






