Cuarenta años han pasado desde que Edilma Chinchilla Romero, más conocida como ‘Tía Mima' aprendió a hacer tinajas.
Fue un día en Guacoche, la tierra de la tinaja, cuando vio a una mujer haciendo la vasija de barro y se le metió en la cabeza que tenía que aprender.
Inició la tarea y al poco tiempo ya era una experta, desde entonces y con sus propias manos fabrica el recipiente que es vendido en Valledupar, Atánquez, Pueblo Bello, La Guajira y otras regiones en donde aún acostumbran guardar el agua en este tipo de vasijas. Aunque la modernidad que llegó con la energía eléctrica y le dio vida a las neveras, ha ido acabando con las tinajas, Tía Mima sigue fabricándolas y a mano, como muy pocas mujeres lo hacen, porque ahí en su terruño muchas lo hacen, pero con moldes.






