En el año 1998, Rafael Santos Díaz Acosta presentó el trabajo musical ‘Para la historia’, que revolucionó el vallenato con la canción ‘El Turpial’, y además se convirtió en el primer artista joven del género en vender 70.000 copias de su primera grabación.
Para esta época, Diomedes Díaz, padre de Rafael Santos estuvo en la cárcel entre octubre de 1997 y abril de 1998, hasta que le diagnosticaron la enfermedad de Gilliam Barré y fue beneficiado con casa por cárcel, por el sonado caso en relación con Doris Adriana Niño.
A pesar de estar privado de la libertad, ‘El Cacique de La Junta’ abanderaba el trabajo de su hijo, puesto la canción de más importante de éste, grabado con el acordeón de Álvaro López era de su autoría, y a pesar de que Diomedes la cantaba hacía varios años en parrandas, nunca la había grabado y decidió cederla al mayor de sus hijos.






