“Porque mis hijos si yo me muero
Yo sé que van a sufrir por mí
Si yo me muero vuelvo a vivir
Sigo feliz y vuelvo por ellos”
Si el viejo Emiliano hubiese sido inmortal, no sería raro que en cada esquina de los pueblos del Cesar, se escucharan aún sus canciones. Su ausencia física, es tal vez lo único que sus hijos extrañan todos los días, desde que hace ocho años, un 30 de octubre de 2005, decidió ser parte de la realidad de la vida, y traspasando las fronteras de lo vivido, decidió quedarse en el corazón de su gente.






