Es vallenato, pero su mezcla raizal es particular; abuelos del Quindío, abuela indígena y abuelo del medio oriente y esa mezcla se nota en su música.
Óscar Cortés empezó a escuchar otras cosas y desde siempre aprendió a tocar instrumentos de forma autodidacta. Nunca se formó hasta que a los 22 años se ganó una beca para estudiar en la escuela Fernando Sor en Bogotá con los profesores de Berklee College Music, y durante un año se preparó y grabó con Héctor Buitrago de Aterciopelados, participando con su guitarra en dos temas.
Regresó a Valledupar y empezó una conexión espiritual con el río de Guatapurí, que no le permitió volver a la capital. No se identificaba con el vallenato como música, aunque se identificaba con los valores inculcados por lo juglares, en los que rescataba el respeto a la naturaleza y a la vida.






