Un millón de pesos prestados fue la plataforma para que Martín Elías Díaz Acosta llegara a los estudios de grabación. No contó ni con el respaldo de su padre Diomedes Díaz, ni el de sus hermanos. Mucho menos de otros artistas de la música vallenata.
Fue María Emma Gómez de Becerra, la mamá de Harold Becerra, quien entregó el dinero que sirvió como anticipo para pagar músicos, el estudio y al mismo productor, Rolando Ochoa.
“Debíamos buscar un productor y decidimos que Rolando Ochoa era la persona indicada, comenzamos a trabajar en los estudios de ‘Gabby’ Arregocés y un día cualquiera Rolando me comentó que le veía mucho talento a Martín, que quería a hacer unos ajustes en el disco y claro que aceptamos porque quería incluir nuevas canciones y así entonces formalizar unión”, confesó Becerra en diálogo con EL PILÓN.











