Hoy cumple Diomedes Díaz sesenta años: la edad que según las investigaciones científicas es la etapa más fértil y productiva de los seres humanos. Apreciaciones bien definidas y que han sido ampliamente comprobadas con el paso del tiempo. Y utilizo el verbo en presente porque para Colombia y particularmente para todos los amantes de la música vallenata ‘El Cacique de La Junta’ no ha muerto y hoy sigue más vivo que nunca, deleitando y complaciendo con sus inmortales canciones a su monumental fanaticada. Porque, como lo venimos percibiendo, los cuarenta y un meses que han transcurrido desde aquel triste 22 de diciembre de 2013 cuando Diomedes partió para la eternidad, han sido ignorados por el sentimiento colombiano, y la fortaleza colectiva, la constancia musical y el desarrollo folclórico mantienen viva e imperecedera la imagen del artista.
Reviviendo la historia, y trasladándonos unos años atrás, hoy sería un día festivo y de grandes vuelos para los amantes de la música vallenata, sobre todo para quienes siempre nos hemos considerado diomedistas. Pues, muchos días como hoy, 26 de mayo, vimos aparecer, en tiempos lejanos, sus elepés, y más reciente, sus cidis, cargados con doce o más canciones para embrujar, deleitar y cautivar el entusiasmo de su fanaticada. Hoy, con toda seguridad, estaríamos disfrutando su álbum número 34 y allí figurarían, por supuesto, las canciones de Aurelio Núñez, Efrén Calderón, José Alfonso ‘Chiche’ Maestre, Marciano Martínez, Romualdo Brito, Iván valle y Omar Geles, considerados los mejores letristas de los últimos años. Y, desde luego, también encontraríamos dos o tres canciones de ‘El Cacique’, acostumbrado a sorprendernos con sus temas festivos, amorosos y familiares.
Sin embargo, como no podemos deslindarnos de la realidad, hoy, cuando han trascurrido más de tres años de su fallecimiento, me es gratísimo afirmar que Diomedes Díaz si supo “hacer caminos sobre la mar”, como decía en el siglo pasado el célebre escritor español, don Antonio Machado. Y fue un camino que transitó desde muy joven, cuando apenas despuntaba su juventud, y lo culminó tras haber superado un poco más del medio siglo de existencia. Fueron casi cuarenta años de vida artística que le atesoraron una fama insuperable y lo convirtieron, según los comentarios, en el más generoso, en el más aclamado y en el más prolífico de los artistas contemporáneos del país. Por eso, con mucha objetividad afirmo que ‘El Cacique de La Junta’, como fue calificado cariñosamente por su amigo Rafael Orozco, el genial vocalista de El Binomio de Oro, fue un cantante fuera de serie: auténtico en sus actuaciones, dueño de un talante inconfundible y cargado de un inigualable carisma personal.











