Tradicionalmente, el vallenato ha sido un género que ha estado ligado a los hombres y la historia así lo demuestra. Sin embargo, la figura femenina no ha estado alejada del sonido de la caja, la guacharaca y el acordeón.
En la historia del Festival, habría que remontarse a los años 70, para entender a cabalidad el papel que las musas de las composiciones vallenatas, han tenido a través de la trayectoria del máximo evento cultural y folclórico de la ciudad.
Se recuerda, aún con nostalgia, a la fallecida Fabri Meriño, mujer que en 1970 guerreó a pulso al lado de los hombres, cuando en el Festival Vallenato, empezaban a relucir los clásicos acordeoneros que en tierras del Cesar, La Guajira, el sur del Magdalena y la sabana, se cosechaban y hacían historia a punta de acordeón.






