Romualdo Brito tan solo tenía 16 años cuando grabaron sus primeras canciones, no fue una, ni fueron dos, fueron tres las composiciones que llevó Lisandro Meza al acetato: ‘El Dios cantor’, ‘La Flor de Villanueva’ y ‘Mi Lamento’.
Nació hace 61 años en el corregimiento de Treinta Tomarrazón, jurisdicción de Riohacha (La Guajira), tierra de campesinos, pasó por tarimas de teatros, rines de boxeo y hasta intentó ser jugador de fútbol, “quería ser de todo”, pero fueron sus raíces indígenas las que lo llevaron a crear melodías, protestas a través de letras costumbristas como ‘Yo soy el indio’, ‘Mi proclama’, entre otras.
Así como ha hecho canciones protestas contra algunas decisiones del Gobierno Nacional, también le compone al amor, a las penas, al olvido o alguna otra idea graciosa que llegue a su cabeza. Diomedes Díaz le grabó dieciséis temas, entre otras ‘Parranda, ron y mujer’, ‘Mujereando’, ‘Con la misma vaina’, ‘El corte’, ‘Eso no es na’, ‘La gotera’.






